El Amblar del Caballo de Paso  
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Finalizada la Conquista, el Virreinato le exige otras funciones al noble equino: resistencia, comodidad y arrogancia.Ya no es guerrero, ahora es viajero y de distancias relativamente largas, porque así lo demandan los desiertos que separan los valles a las orillas de los ríos, que recogen las precipitaciones de los Andes y que desembocan en el Pacífico.

El Caballo de Paso y el Amblar
E
l animal seleccionado tenía que estar preparado para cubrir distancias desérticas que podía recorrer entre 8 a 12 horas e interconectar valles de hasta 160 kilómetros sin exceder el día de trabajo.
Todo lo anterior se lograba con el amblar: aire sin impulsión vertical y de máximo atranque (larquero) que le permite cubrir la mayor distancia en el menor tiempo y esfuerzo posible. Al trasladarse en el desierto con mucha carga sobre sí, siéndole exigida constante rapidez en la marcha sobre un suelo blando y bajo un sol abrasador, no tuvieron otra alternativa que amblar. Esto le insume menor esfuerzo y le brinda mayor estabilidad.

Descripción del amblar

Avanza la rodilla hacia el pecho lo que le obliga a mover la mano del mismo lado hacia adelante y carga el peso del cuerpo sobre esa rodilla que lo comparte con la mano del otro lado, en cierto momento también con la primera, quedando libre la otra rodilla para traerla a su turno hacia adelante y así, alternadamente, avanza sin levantar el cuerpo, ni un instante y sin hacer fuerza hacia atrás.
Al avanzar, el braceo le sirve no sólo para sacar la mano de la arena, sino también para colocarla suavemente, tanteando el apoyo a fin de hundirla lo menos posible.

Los andares del caballo de paso peruano

Por años, el estudio de los aires o andaduras ha sido materia de extraordinaria paciencia y capacidad de observación, debido a la dificultad de visualizar en la mente humana el rápido suceder y la variedad de movimientos de las extremidades de todos los equinos. El desarrollo de la fotografía ha permitido analizar y confirmar definitivamente este mecanismo, que es el tema más importante y discutido de todo cuanto se hable sobre el caballo de paso.
Un caballo de cualquier raza combina de diferentes maneras el accionar de sus miembros para desplazarse de un lugar a otro; estas combinaciones son sus andares o andaduras.
El caballo salvaje en su estado natural alterna dos aires principalmente: el caminar, para desplazarse en sus alrededores y el galopar, para huir del peligro. Existe un tercero, el trote, intermedio entre ambos, que emplea ocasionalmente para cubrir distancias cortas. Variaciones de éstos le son enseñados por el hombre. Algunos aires le son intuitivos y otros les son enseñados para ejecutarlos cuando sean demandados, pero continúan siendo naturales.
La diferencia entre estos aires naturales se debe a dos hechos:
•    La duración de los momentos de suspensión en los que mantiene todos los miembros en el aire.
•    La secuencia en el movimiento de los miembros.
Así, al caminar mantiene al menos, dos miembros apoyados sobre tierra. Al trotar se dan instantes de suspensión aérea total de sus miembros para avanzar. Y, al galopar, la impulsión y los momentos de suspensión son mayores aún para cubrir mayor distancia durante el impulso.
En lo que respecta a la secuencia en el accionar de sus miembros y únicamente en el caminar, la situación se torna compleja porque se dan dos diferentes formas de hacerlo:
•    De desplazamiento diagonal, practicada por la mayoría de las razas equinas del mundo, que mueven sus miembros en cruz.
•    De desplazamiento lateral, efectuada por unas pocas razas, incluyendo la nuestra, que mueven sus miembros del mismo lado como si estuvieran ensamblados, de donde reciben el calificativo de ambladores.
Los primeros son de bípedo dominante diagonal y los segundos, el caso del caballo de paso peruano, lo son de bípedo dominante lateral.


La mecánica del accionar individual de los miembros

El accionar de cada mano o pata, izquierda o derecha, comprende cuatro períodos:
1.    Elevarlo
2.    Suspenderlo
3.    Posarlo
4.    Apoyarlo
Usualmente, y por conveniencia óptica, los cuatro períodos se simplifican a dos: la elevación y el apoyo. La acción del miembro posterior con respecto al período en el accionar en el que se encuentra el miembro anterior del mismo costado, es la base para la clasificación de sus pisos; mientras que la manera de accionar los miembros delanteros determina su elegancia, y el grado de deslizamiento de los posteriores bajo la masa, su subdivisión.

El aficionado valora el elegante accionar de los miembros delanteros durante la marcha; su ejecución es el espectáculo de su andar y característica nata de la raza. En la ejecución de los delanteros intervienen tres movimientos:
•    La agudez: es la flexión en la articulación de la rodilla al momento de elevar el brazo.
•    El término: apartamiento momentáneo del brazo de su eje de desplazamiento mediante un movimiento rotacional de voleo que le da garbo al desplazamiento.
•    El estilo: remate final del término manifestado en un coordinado movimiento rotacional sobre la articulación del menudillo que le permitía mostrarle el candado a su jinete y que aporta una dosis de distinción al andar a los pocos animales capaces de ejecutarlo.

 

 

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